Toto Txokoa, un proyecto en aras del futuro

AMAIA RODRÍGUEZ Y BORJA PRADO.- Hay pocos casos como el suyo. La realidad de Karlo Kordoba no se asemeja a la de un padre corriente. Cada día, este padre y fundador de la asociación Toto Txokoa lucha porque el día de su hijo, Egoitz, sea lo más parecido al de cualquier niño de cuatro años.

Egoitz sufre una parálisis cerebral que le imposibilita hablar. Su madre, Begoña, padeció una gripe durante el embarazo que dejó secuelas en su hijo. Ahora, Egoitz no puede articular palabra debido a la parálisis, que no le permite gesticular ni mover los músculos de la boca. Difícilmente puede pronunciar Toto, el nombre de su loro y que da nombre también a la asociación que Karlo ha creado.

Toto Txokoa, siendo todavía un proyecto más que una asociación ya creada, tiene como objetivo organizar un criadero de loros, pues estos animales son una gran ayuda para personas con problemas como los de Egoitz, además de ayudar a personas con autismo. Para esto, Karlo recibió una formación muy específica sobre la cría de loros en Madrid, un curso intensivo que abrió sus ojos y donde vio una posibilidad de poder ayudar a su hijo y a muchas personas más. El problema más reciente que encuentra Karlo es el coste económico que esto supone. Los loros son unos animales muy caros y no están al alcance de todos. Además, para formar un criadero es necesario un amplio terreno, que también tiene un coste grande. Por eso, el fundador de Toto Txokoa realiza diferentes actividades para conseguir recaudar, a través de donativos o mediante el cobro de entradas, el dinero necesario para poder hacer de su sueño una realidad.

Otra de las luchas de Karlo se asocia con la educación de su hijo. Al no poder hablar, la comunicación con sus compañeros de clase y su desarrollo educativo es más lento que el de los demás niños de su edad. Por eso, otro de los objetivos de Karlo Kordoba es poder introducir en el colegio de su hijo un comunicador dinámico. Este aparato, que consta de unos pictogramas, transmite los sonidos que Egoitz no puede articular. El problema está en que, con cuatro años, Egoitz no puede llevar el aparato al colegio hasta que no cumpla los seis.

Con estos problemas, Karlo Kordoba fundó Toto Txokoa para luchar por que su hijo tuviera una vida lo más cercana a lo normal y poder ayudar, además, a otras personas en situaciones similares. Su principal inconveniente: el dinero. Pero Karlo ya se está poniendo manos a la obra para que este proyecto salga adelante de aquí a unos años.

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