Un día de Egoitz, en fotos

Egoitz es un niño alegre en todo momento del día; incluso cuando su madre le despierta para ir al colegio por la mañana.

A pesar de su parálisis cerebral, Egoitz es un niño alegre. Desde que su madre le despierta por la mañana, hasta que se acuesta por la noche, no pierde su sonrisa. El objetivo de sus padres es que, a medida que vaya cumpliendo años, esto no cambie. (KARLO KORDOVA)

Desde primera hora, Egoitz comienza con los ejercicios habituales de su clase. En casones él necesita que le de 'un toque' su profesora para que preste atención a lo hacen el resto de sus compañeros. Aún así, a parte de su dificultad para expresarse, Egoitz se adapta bien entre el resto de sus compañeros.

Desde primera hora, Egoitz comienza con los ejercicios habituales de su clase. En casones él necesita que le de ‘un toque’ su profesora para que preste atención a lo hacen el resto de sus compañeros. Aún así, a parte de su dificultad para expresarse, Egoitz se adapta bien entre el resto de sus compañeros. (AMAIA RODRÍGUEZ)

Aún así, a la hora de comer sí que necesita atención especial de alguna de sus profesoras, pues uno de los efectos de su parálisis cerebral es la dificultad apea controlar la mandíbula inferior.

Aún así, a la hora de comer sí que necesita atención especial de alguna de sus profesoras, pues uno de los efectos de su parálisis cerebral es la dificultad para controlar la mandíbula inferior. (AMAIA RODRÍGUEZ)

A parte del colegio, losares de Egoitz se esfuerzan por que su hijo realice otras actividades. Como cada semana, Egoitz asiste hoy a sus clases de equinoterapia, que la ayudan a controlar su cuerpo y a mejorar en coordinación.

A parte del colegio, losares de Egoitz se esfuerzan por que su hijo realice otras actividades. Como cada semana, Egoitz asiste hoy a sus clases de equinoterapia, que la ayudan a controlar su cuerpo y a mejorar en coordinación. (BORJA PRADO)

Al llegar a casa, Egoitz dedica un tiempo a hacer lo que más le divierte: jugar con su loro. El animal consigue mantener la atención de Egoitz en una misma actividad durante más tiempo de lo que es normal en el niño, lo que supone un buena práctica para él.

Al llegar a casa, Egoitz dedica un tiempo a hacer lo que más le divierte: jugar con su loro. El animal consigue mantener la atención del niño en una misma actividad durante más tiempo de lo que es habitual en el Egoitz, lo que supone un buena práctica para él. (PABLO PRUNEDA)

Por último, con su comunicador dinámico, Egotiz nos da las buenas noches antes de irse a dormir.

Por último, con su comunicador dinámico, Egotiz nos da las buenas noches antes de irse a dormir. (KARLO KORDOVA)

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