Unas manos curtidas por la solidaridad

OFELIA HERNÁNDEZ.- Los días 29 y 30 de noviembre, los Bancos de Alimentos de toda la península se unirán para luchar contra el hambre mediante una única arma: la solidaridad, en lo ya se viene conociendo desde hace varios años como la Gran Recogida. Y es que si la crisis ha menguado los ingresos de los españoles hasta dejarles en los huesos, también ha hecho crecer la solidaridad de la sociedad. Así lo creen Alicia Hernández y Leyre Laborda, dos estudiantes de segundo de Bachillerato del colegio San Ignacio de Pamplona que participaron en la Gran Recogida del mes de junio.

Un colegio unido por la solidaridad

Enmarcado dentro de un plan de voluntariado, el pasado junio, los alumnos de primero de Bachillerato del colegio San Ignacio dejaron a un lado los libros para poder ponerse en la piel de un voluntario durante dos días. Los jóvenes del centro escolar se dividieron en seis grupos, cada uno de los cuales fue destinado a uno de los seis supermercados de la cadena BM donde se habían dispuesto diversos puntos de recogida de alimentos no perecederos. Allí, los alumnos iban informando a las personas que pasaban sobre la Gran Recogida organizada por el Banco de Alimentos y aquellos que lo deseaban podían contribuir con los productos que, en la medida de lo posible, pudiesen comprar. “En esos momentos te das cuenta de la solidaridad de la gente, hubo personas que nos dieron carros enteros repletos de comida y otros que ayudaron con lo que buenamente pudieron“, indicó Alicia Hernández.

Asimismo, tanto ella como su compañera de clase Leyre Laborda recordaron un hecho curioso: “En la puerta del supermercado, fuimos a explicarle a un chico joven lo que estábamos haciendo, él nos dijo que lo sentía, que en ese momento no llevaba nada de dinero encima y que no podía colaborar, pero que volvería más tarde para comprar algo y donarlo. Y así fue, dos horas más tarde volvió y cumplió su promesa”. Tras dos intensos días, los alumnos volvieron a sus aulas habiendo logrado acumular más de 5.000 kilos de productos para el Banco de Alimentos y, más aún, para aquellas familias que pudieron tener qué llevarse a la boca gracias al voluntariado de estos jóvenes.

Ser solidario no tiene edad

No obstante, son los mayores de 65 años los que sacan adelante el Banco de Alimentos de Navarra día a día. La fundación consta de cerca de 135 voluntarios, cuya mayoría traspasa la edad de jubilación. Jesús Berrade, antiguo profesor del ya citado colegio San Ignacio, se levanta todas la mañanas temprano para llegar a la sede de la fundación a las siete. Allí, nada más llegar, coge su bolígrafo y su cuaderno para comenzar a apuntar los pedidos, las recogidas y hacer cuentas. “Es una forma de mantener el cerebro activo, pues con los años comienza a fallar”, argumenta.

Mientras unos se dirigen con un pequeño camión a la sede de Mercairuña para atisbar qué les han decidido donar los comerciantes, otros se ponen sus delantales para cocinar un suculento almuerzo en una pequeña cocina improvisada. El olor a chistorra, pastas y café se entremezcla con el vapor que sale de la boca de los experimentados voluntarios en cada mordisco debido al intenso frío. “Hay algunos que vienen en pleno invierno con manga corta, así se conservan mejor”, bromea Berrade.

Llega el camión repleto de cajas apiladas a la vieja usanza, con cuerdas para evitar que se caigan y se estropee lo conseguido hoy. Unas manos curtidas por los años terminan de atar los nudos que amenazan con dejar de abrazar las cestas y cestas de lechugas que se mueven violentamente con cada vahído. Como si tuviesen veinte años, los voluntarios mueven las cajas, las clasifican, las cierran y las depositan detrás de la estantería, esperando a que llegue la próxima asociación que busque poder dar algo de alimento a las decenas de familias que anhelan un plato de comida caliente. “Decidí ser voluntario porque hay demasiada gente que lo está pasando mal como para que yo no haga nada”, culmina Berrade.

Uno de los voluntarios del BAN apilando las cajas de lechugas donadas por uno de los comerciantes de Mercairuña.

Uno de los voluntarios del BAN apilando las cajas de lechugas donadas por uno de los comerciantes de Mercairuña. OFELIA HERNÁNDEZ/CARMEN GUITIÁN (FLICKR)

 Para más información sobre el Banco de Alimentos de Navarra visita nuestro Twitter.

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