¿Sabemos realmente qué es lo que consumen los jóvenes de hoy?

DIEGO PREGO.-

Sustancias más consumidas y su composición
Uno de los principales problemas de delincuencia en la sociedad actual es la drogadicción. El consumo y el tráfico de drogas han producido un alto índice de delincuencia juvenil y de bandas en la mayor parte de los países sudamericanos. En España la repercusión social es menor, sin embargo, los jóvenes, cada vez con más frecuencia, consumen drogas de forma regular para salir de fiesta. Dejando a un lado el alcohol y el tabaco, cuya percepción de gravedad por parte de la población es menor, en comparación con otras drogas de abuso de mayor riesgo, se trata de profundizar en las drogas de diseño, también conocidas como drogas sintéticas o de laboratorio.

Cuando se habla de drogas sintéticas se hace referencia a aquellas drogas que se fabrican a través de procesos químicos y que, a diferencia de la marihuana o de la cocaína, no se obtienen de una planta o vegetal sino a partir de cambios moleculares realizados en laboratorios para conseguir resultados psicoactivos. Este tipo de drogas se distribuyen y consumen en forma de pastillas, cápsulas, polvos o líquido. Además son fabricadas en laboratorios clandestinos con una resultante composición final desconocida, por lo que se consideran especialmente peligrosas, ya que sus efectos no son claramente previsibles. Las drogas de diseño también provienen de los principios activos abandonados por las industrias farmacéuticas, debido a sus efectos indeseables que producen, y que posteriormente se acaban recuperando como sustancias de abuso para su consumo.

Este tipo de drogas de abuso son utilizadas por los jóvenes como forma de estimulación para salir por las noches. Bien sea por influencia de los amigos o personas que se mueven en el mismo entorno, o bien por el mero hecho de aguantar despierto un mayor tiempo de fiesta, se venden y se consumen drogas sintéticas de muy diversas composiciones. Partiendo de la base de que el consume de este tipo de drogas y de cualquier otro tipo, ya es perjudicial, el problema se encuentra en un adecuado consumo de estas drogas de abuso y en una reducción de riesgos en el consumo ¿Saben los jóvenes realmente lo que toman?, ¿conocen realmente los riesgos y los efectos secundarios de su consumo?

Desde el informe anual del Servicio de Análisis de Sustancias de Energy Control realizado en 2012 con el objetivo de mejorar el conocimiento de las dinámicas del mercado ilegal de sustancias, se llegó a analizar hasta 3.160 muestras de sustancias psicoactivas de algunas comunidades españolas, entre ellas, Madrid, Cataluña, Andalucía… De este análisis se ha extraído que las sustancias más consumidas en los espacios recreativos son: el cannabis, cocaína, éxtasis y speed. La cocaína es la sustancia con las tasas de adulteración más altas. El adulterante más utilizado es el levamisol con importantes efectos tóxicos. El éxtasis, o MDMA, una de las drogas de moda entre los jóvenes, es la sustancia con los niveles más bajos de adulteración, pero también con alguna sustancia especialmente tóxica, como la parametoxianfetamina. En cuanto al speed, el 75% de las muestras analizadas se han visto adulteradas con elevadas tasas, y se ha detectado una sustancia especialmente peligrosa y causante de alguna muertes, la metilanfetamina. A todas estas sustancias se añade la aparición de otras nuevas como la metoxetamina, presente en las muestras de Ketamina.

La segunda sustancia más consumida en Europa después del cannabis es la cocaína. Aunque la preocupación aumenta cuando se acotan los datos de consumo y se establece una comparación de España con el resto de países europeos. España encabeza el consumo europeo de cocaína, tres de cada cien españoles ingieren esta sustancia (3,1%), seguida por Reino Unido (2,4%) y por Italia (2,2%), y pasando muy por encima la media europea que se sitúa en un 1,2 %, el porcentaje de habitantes entre 15 y 64 años que consumen esta sustancia. Son los resultados tomados del último informe realizado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (FIJE). Una de las principales razones de este elevado consumo de cocaína puede venir de la disminución en algunos países del consumo de anfetaminas que progresivamente se ha ido sustituyendo por la cocaína.

Con el objetivo de adquirir una noción del consumo de las drogas de diseño en un contexto más cercano, en el Parque Científico de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) de San Sebastián , concretamente, en los Servicios Generales de Investigación SGIker donde se completan parte de sus recurso científico-tecnológicos en Plataformas Científicas, dentro de la plataforma de materiales y superficies en la unidad de Resonancia Magnética Nuclear (RMN) se investiga la composición de las diversas drogas de diseño que reciben en forma de muestras. El persona a cargo de la investigación es el doctor en química , José Ignacio Miranda, explica que no les interesan las drogas en sí, sino lo que se encuentra en ellas, es decir, las sustancias con las que las cortan. “Trabajamos en colaboración con Ai Laket, una asociación que se encarga de la recogida de las muestras. Las drogas que se suelen analizar son pastillas, anfetaminas, MDMA (éxtasis), cocaína y ketamina”, aclara José Ignacio. Según el doctor, los resultados obtenidos han sido de lo más variado, “en algunas de las muestras no hay principio activo, tan sólo sustancias que se utilizan para cortarlas”. En cuanto a las sustancias encontradas, el doctor concluye que las sustancias suelen se de bajo precio y de fácil accesibilidad, como la sacarosa, azúcar de cocina, manitol, lactosa. “También alcoholes que se usan en la preparación de las drogas, como las sales, y el modo de obtenerlas por precipitación en disoluciones de los mismos, y que posteriormente se suelen dejar secar”, añade José Ignacio.

Con respecto a los adulterantes encontrados en las distintas muestras, el doctor Miranda concreta: “En muestras de anfetamina se suele encontrar metanol, este alcohol es tóxico para el nervio óptico llegando a producir ceguera. En las muestras de cocaína, ya vienen cortadas desde el origen con fenacetina, un antipirético que se dejó de comercializar en Europa por ser hepatotóxico (daño del hígado inducido por ingestión de compuestos químicos u orgánicos), y se usa en América del Sur. Su precio es bajo y, una vez molido, tiene un aspecto parecido a la cocaína. También se ha encontrado lidocaína y procaína”. “Las drogas ya son perjudiciales en sí, el problema que se añade son las dosis. Si no se conoce la composición de las muestras, puede dar lugar a sobredosis y efecto indeseados como un golpe de calor por deshidratación en el caso del MDMA”.

Asimismo, a la hora de elaborar las drogas de diseño se consiguen determinados niveles de pureza y adulteración según las sustancias utilizadas. Según el doctor Miranda, los porcentajes son muy variados desde drogas con 100% de pureza hasta drogas con pureza del 20%. “En algunos casos hemos encontrado muestras que se decían que eran nuevas como alarquín, que tras el análisis se ha comprobado que eran mezclas de azucares para colorear tartas”. Las drogas de síntesis son un amplio grupo de sustancias psicoactivas que se elaboran por síntesis química en laboratorios clandestinos, sin embargo, no existe un infinitas composiciones de sustancias, como explica el doctor, ya que las rutas de síntesis ya están establecidos. “Otra cuestión es que en algunas se obtengan subproductos que sean potencialmente más activos y tóxicos”.

La metanfetamina es un estimulante sumamente adictivo que se puede producir fácilmente en pequeños laboratorios con ingredientes económicos que se pueden conseguir sin receta médica. Según el doctor, hay varios métodos descritos en la elaboración de la ‘meta’, “uno de los más comunes es la síntesis a partir de efedrina, por deshidratación usando fósforo rojo”. “Otra vía es una aminación reductiva usando fenilacetona y metilamina, reacción de leuckart”.

Al margen de las sustancias detectadas en los análisis, es importante tener en cuenta los instrumentos y los métodos utilizados a la hora de efectuar el análisis. La técnica de análisis se llama resonancia magnética nuclear, como la de los hospitales. “El equipo de espectrómetro consta de un imán superconductor y un generador de radiofrecuencias. La técnica no es destructiva, es decir, permite recuperar la muestra que se ha analizado”, añade José Ignacio. Dentro del proceso de análisis, el doctor Miranda, explica que la muestra es de 10 y 30 mg, se disuelve en agua, unos 500 microlitros y se coloca en unos tubos especiales de 5 mm de diámetro. “Se suele pasar por un baño de ultrasonidos para que se disuelva del todo. Posteriormente se coloca en el espectrómetro y se registra el espectro. En él aparecen pico, señales que son característicos de los fragmentos que componen la molécula. Y así se puede obtener la composición de la muestra”. Por esta técnica no es necesario tener patrones de las sustancias que hay, lo que permite la detección de sustancias nuevas.

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