Amaia Jáuregui: “La sordera te forma como persona”

ÁNGELA IRAÑETA.- Amaia Jáuregui (Loza, 1992) estudió Fisioterapia en Zaragoza y ahora cursa un máster en Osteopatía en la misma ciudad. Trabaja en la consulta privada Edai, situada en Orkoien, y en el Servicio de fisioterapia de la Ciudad Deportiva de Tafalla. Su madre, Blanca Idoate, es la presidenta de EUNATE, así que Amaia siempre ha vivido de cerca esa lucha por hacerse oír como colectivo en la sociedad.

Amaia, ¿cuándo te operaron para ponerte el implante?

Nací sorda profunda y me pusieron el implante coclear con dos años y medio, en la Clínica Universitaria. Me lo puso el Doctor Manuel Manrique y después tuve que ir a rehabilitación, cinco veces a la semana. Eso sí, antes de operarme me dieron estimulación auditiva, trabajaba mucho aunque no oía.
Mi hermano mayor, David, también es sordo profundo, pero a él le operaron a los diez años y el implante ya no dio resultado, porque el cerebro estaba formado y el área auditiva no se había estimulado. Yo fui de las primeras de Navarra en ser implantada. Ahora la técnica está muy avanzada, lo importante con los niños sordos es estimular la audición desde pequeños porque así se consiguen mejores resultados. Si te fijas, las personas sordas que son mayores solo tienen amigos sordos porque la integración antes tenía más barreras. Ahora, con la tecnología, todo se hace más fácil y eso ha cambiado: los sordos de hoy siguen siendo sordos, pero entienden y se hacen entender mucho mejor.

¿La sordera te supuso muchos problemas en el colegio?

Amaia suele llevar el pelo suelto, así que el implante no está a la vista. ÁNGELA IRAÑETA.

Amaia suele llevar el pelo suelto, así que el implante no está a la vista. ÁNGELA IRAÑETA.

En la escuela, el Colegio Público Víctor Pradera, que antes era un centro preferente para sordos pero ahora ha integrado la educación con alemán, la profe de primaria se preocupaba mucho por mí y por otros dos niños: Simón Garitano y Andrea Incera, que también son sordos implantados. Cuando empecé la escuela tenía muchas horas de logopedia individual y en grupo con los otros dos sordos. Eran unas diez horas a la semana, el resto del tiempo íbamos a clase con los niños oyentes. Además de eso tenía unas dos horas a la semana de apoyo escolar, sobre todo en Lengua, porque al ser sorda recibía menos información, tenía menos vocabulario y menos facilidad para expresarme. A partir de tercero me pusieron en el implante la FM, una especie de emisora que facilita la escucha: la profe se coloca un micrófono y así el niño sordo con implante la oye bien sin necesidad de mirar a los labios para concentrarse mejor.

Primero le pusieron un implante de petaca, pero desde hace diez años lleva este, con 3 pilas pequeñas que cambia cada tres o cuatro días. Quiere cambiarlo por uno más moderno, con baterías recargables. ÁNGELA IRAÑETA

Primero le pusieron un implante de petaca, pero desde hace diez años lleva este, con 3 pilas pequeñas que cambia cada tres o cuatro días. Quiere cambiarlo por uno más moderno, con baterías recargables. ÁNGELA IRAÑETA

Pero con el implante, ¿no es suficiente?

A ver, con el implante oyes pero no es lo mismo, tienes que elegir a cuál de los estímulos sonoros que te llegan prestas atención. En el cole al principio notas que vas más atrás que el resto de niños, la sordera al final es una limitación. Pero con trabajo te acabas poniendo a la par, yo en la ESO leía mucho más y cogí mas nivel. En el Instituto, que fui a Plaza de la Cruz, casi no recibí apoyos y me tuve que esforzar mucho por mi cuenta, así que en la carrera no necesité tanto apoyo. Además, los dos primeros años de instituto lo pasé bastante mal: había gente que se metía conmigo por ser sorda. Tuve que aprender a pasar de ellos. La carrera me pareció… más sencilla. Los profesores me ofrecían más facilidades, como pasarme los apuntes si no era capaz de cogerlos en clase. Pero yo les decía que gracias, que ya podía coger apuntes (sonríe).

¿Cuál ha sido la dificultad más grande como estudiante sorda?

El problema a lo largo de mi vida ha sido el inglés (pone los ojos en blanco y se ríe). En gramática y escribir, ningún problema, pero en el listeningTuve que luchar un montón para conseguir que no me contaran esa parte en los exámenes, era como hacer correr a un cojo. Si ya me costaba el español, imagínate manejarme con el inglés, que es un idioma al que no estoy acostumbrada

¿Cómo se deja notar la sordera en tu día a día?

Bueno pues, por ejemplo, si hay cinco personas hablando, ahí me pierdo. Puedo hacer que el aparato recoja más pero me pierdo, y más cuando no conozco a los que hablan. Si la gente no sabe que habla con un sordo, no lo tiene en cuenta y eso a veces te saca de la conversación. Yo soy sorda bilateral pero solo tengo implante en el oído derecho, solo oigo por ese oído y a veces me giro para que me hablen por ese. También lo noto en el equilibrio corporal, porque ahora que he dejado de hacer deporte he perdido estabilidad. Y si alguien me llama por la calle, por ejemplo, no se de dónde viene el sonido. Conduzco desde hace un año y me manejo bien porque estoy atenta, y oigo las bocinas ¿eh? (se ríe). Mi hermano David conduce con un retrovisor más grande porque él no oye y es su modo de tener controlada la carretera.

Es importante que la gente sepa que eres sordo. Tampoco es cuestión de que te griten o de que gesticulen demasiado, que soy sorda, no tonta (suelta una carcajada). Hay sordos que pueden hablar y oír como hacen los oyentes pero no tienen facilidad para desenvolverse con ellos. Yo sí, tengo mis grupos de amigos oyentes, de mi pueblo, de la universidad. Pero eso sí, tengo también mi grupo de amigos sordos signantes y mi grupo de implantados. Lo necesito.

¿Por qué?

Al final necesitas estar con gente como tú, con tus problemas y situaciones en su día a día, alguien que te entienda. Tengo amigos sordos por toda España, he viajado por el país para conocer gente como yo. Es necesario compartir tu experiencia y sentirte… saber que hay gente diferente, gente como tú.

Hay quien no acepta la sordera y evita actividades como ir a la piscina para no tener que quitarse el aparato porque eso les hace sentirse vulnerables. Con el implante no estás curado, eres sordo y tienes que aprender a vivir con ello. La sordera es algo que forma parte de ti, te forma como persona. Si alguien no acepta cómo soy, no es una buena persona para mí. En eso la sordera es una ventaja: si no la quieren a ella, no me quieren a mí. Si no fuera sorda, sería otra persona.

La respuesta a la pregunta “¿Qué es para ti la sordera?” fue algo que Amaia quiso meditar y que contestó en forma de carta:

Amaia Jáuregui: "He ido a Madrid y a otros sitios a conocer gente como yo. Es necesario saber que hay gente tan diferente como tú". ÁNGELA IRAÑETA.

Amaia Jáuregui: “He ido a Madrid y a otros sitios a conocer gente como yo. Es necesario saber que hay gente tan diferente como tú”. ÁNGELA IRAÑETA.

Querida sordera:

Hemos convivido toda mi vida, desde que vine a este mundo hasta ahora. No sé si agradecer tu compañía o reprochártela, pero lo que sí sé es que contigo he vivido tantas experiencias que me han formado como persona… Gracias a ti tengo cualidades que otras personas que no tienen tu compañía no han desarrollado. Me has enseñado que la vida sin sonido tiene también su propia sinfonía: la de tocar a quien no siente, la de mirar a quién no ve. Más que un defecto eres una virtud. Te escribo este mensaje para que sepas que sin ti hubiera sido una persona diferente a la que soy”.

 

 

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