Agricultura ecológica, una motivación ideológica

Paula Napal.-

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Alberto Lafarga, Jefe del Área de I+D+Experimentación en INTIA (Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias) nos habla de las diferencias productivas entre la agricultura convencional y la ecológica, con el fin de llegar a una respuesta clara que nos haga decidirnos por un estilo u otro en términos económicos.

La mayor diferencia entre un sistema de producción y otro son las técnicas de cultivo. La agricultura ecológica “utiliza abonos orgánicos y abonos verdes en algunos casos, además de rotaciones con leguminosas”. Además se prescinde de los fitosanitarios y herbicidas para el control de plagas y malas hiervas, apostando por las técnicas preventivas.

Por otro lado, en términos económicos, los productos ecológicos ven un aumento de su precio debido esencialmente a dos razones: al no usar tantas máquinas sube el coste de la mano de obra y el rendimiento de la producción es menor. Así, vemos que el modelo ecológico no es escogido por sus beneficios económicos, sino más bien ideológicos. Estas y otras diferencias en la entrevista completa.

 

Entrevista a Alberto Lafarga, Jefe de Área de I+D+Experimentación en INTIA (Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias)

¿Hay alguna diferencia de maquinaria o herramientas en la producción de agricultura ecológica y la convencional?
Toda maquinaria es susceptible de utilización en ambos sistemas. Tanto maquinaria de laboreo como de tratamientos. Esta última debe ser de uso exclusivo para las parcelas de ecológico en aquellos casos que la explotación tenga parcelas en ecológico y convencional.
Existen prácticas ecológicas como los deshierbes mecánicos que apenas se usan en convencional. Hablamos de rastras de dedos flexibles para cereales (también otros cultivos de cubierta total) o incluso de escardadoras para cultivos entre líneas. Y hay precisamente una demanda de los agricultores ecológicos del desarrollo de todo tipo de maquinaria para manejo en pequeñas explotaciones, a pequeña escala, más manualmente y no sobre grandes tractores como son los desarrollos actuales.
La maquinaria de agricultura de conservación, mínimo laboreo, siembra directa, cubiertas vegetales, etc. está muy desarrollada para cultivos extensivos y plantea graves problemas en el sistema ecológico, a pesar de ser buenas prácticas para el manejo sostenible del suelo. En horticultura tienen más sentido e intentan desarrollarse al máximo, aunque se enfrentan al problema de la compactación, haciéndose necesario el uso de máquinas para la descompactación de suelos, como arados y subsoladores específicos.

¿Y hay alguna diferencia en cuanto a técnicas de cultivo?
Todo es bastante diferente en el sistema ecológico. Algunas técnicas de cultivo no son compatibles con la agricultura ecológica, como es el caso de las técnicas de hidroponía, pero otras como acolchados, conformación de mesetas, sistemas de riego, etc, son útiles en ambos sistemas. Otra cosa es que alguna no se realice por estrategias comerciales. Por ejemplo una desinfección de suelo con biofumigación y solarización no pueda ser operativa en convencional por el espacio de tiempo que la parcela está “improductiva” y la premura de los calendarios de siembra o plantación.
Sin embargo las técnicas de siembra o plantación no tienen porqué ser demasiado diferentes. La fertilización en ecológico es totalmente distinta. Se utilizan abonos orgánicos y abonos verdes en algunos casos, además de rotaciones con leguminosas.
Por otro lado el control de malas hierbas es manual o con máquinas como las ya citadas, mientras que en convencional es con herbicidas, y el control de plagas y enfermedades se realiza con algunos productos autorizados, pero especialmente con técnicas preventivas, buscando que la salud del cultivo sea su protección. En convencional son los fitosanitarios la solución.

¿Pueden estas diferencias (si las hay) suponer también un cambio en el presupuesto total? Es decir, si sale más caro o más barato (si las tiene, algunas cifras) cultivar ecológicamente.
La variable que más afecta a la rentabilidad es el rendimiento de los cultivos, que en ecológico es normalmente inferior a en convencional, especialmente en extensivos. No tengo datos de costes de producción, pero en convencional se pueden utilizar más insumos en cuanto a fertilizantes y en ecológico en ocasiones es mayor el coste de mano de obra. Por todo ello el precio de venta ha de ser claramente superior para que pueda ser rentable para el agricultor. Es muy importante que el ecológico vaya ligado a cadenas cortas de distribución de modo que el precio percibido por el agricultor permita su rentabilidad.

Y en cuanto a la recogida de alimentos: ¿Hay alguna diferencia de tiempo de maduración de los alimentos entre un tipo de producción agrícola y uno convencional?
No debería existir, pero en ocasiones la recolección de algunos productos de agricultura convencional (hortofrutícolas) pueden tardar más en madurar en función del manejo de fertilizantes realizado (exceso de nitrógeno) que retrase la maduración. Pero esto pudiera ocurrir también en ecológico si se han producido enmiendas orgánicas inadecuadas. Pero sobre todo ambos sistemas están sujetos a las características varietales, climatología, técnicas de cultivo (podas por ejemplo, manejo de un invernadero) o manejo de riegos.
Otra cosa es la calidad intrínseca de los productos recolectados, que debería realizarse en su momento óptimo de maduración, pero las estrategias comerciales y el tiempo de transporte a destino en ocasiones impide hacerlo. Por eso es una ventaja la cadena corta, más vinculada al producto ecológico.

¿Y en la cantidad de productos recogidos?
A nivel general, es posible incrementar la producción en convencional frente a la ecológica, realizando técnicas de producción muy intensivas (con incremento de insumos). Algunos cultivos en convencional son más productivos que en ecológico, como en el caso de cultivos extensivos, pero en otros casos, como en muchos cultivos hortícolas, y en explotaciones con un adecuado nivel de fertilidad del suelo, las producciones son similares.
Otra cosa es que se busquen aspectos cualitativos sobre los cuantitativos, pero esto es válido para ambos sistemas. En ocasiones menos producción, pero de más calidad (esto lo dicta el mercado al que va dirigido) puede ser más rentable.

Si considera que dejamos algún aspecto importante al que sea necesario hacer referencia, explíquelo.
En mi opinión como consumidor, no sólo porque un producto lleve etiqueta de ecológico debe ir con todos los parabienes. En ecológico también se produce y se vende productos de segunda o de tercera categoría, y que sin embargo parece que por el hecho de que es ecológico ya tiene calidad. Se debe y se puede exigir un producto de calidad en todos los sentidos (también visual) porque es factible producirlo.

En resumen, desde su perspectiva profesional: si un agricultor estuviese en la disyuntiva de si dedicarse a la producción ecológica o no: ¿se lo recomendaría?
Es una decisión del productor. Técnicamente es perfectamente factible producir en ecológico, al igual que en otros sistemas. La tendencia actual es ir a una agricultura más racional en el uso de insumos y debe ser el agricultor profesional el que tome la decisión llevado por diversos criterios: convicciones personales, económicas, medioambientales, etc.
El sistema ecológico juega un papel importante en la cultura agronómica y es el marcar una dirección hacia la sostenibilidad y poner el acento en la responsabilidad medioambiental de cualquier sistema de producción.
Hoy por hoy creo que para hacer agricultura ecológica es necesario tener una sensibilidad medioambiental y participar en alguna red.

 

 

 

 

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