Yolanda Liberal: “Son ciudadanos que han aportado mucho a la ciudad y ahora pueden necesitarnos, así que tenemos que devolvérselo”

Yolanda Liberal es la Psicóloga y coordinadora del voluntariado de la Casa de Misericordia de Pamplona. (ALICIA LABRADOR)

Yolanda Liberal es la Psicóloga y coordinadora del voluntariado de la Casa de Misericordia de Pamplona. (ALICIA LABRADOR)

  • “Con 14 años conocí el mundo de la tercera edad y me enganché”
  • “Hay días que te los llevas a casa, que es lo que todo psicólogo te dice que no debes hacer”
  • “Las personas mayores me aportan el bagaje y me dan lecciones de vida”

ALICIA LABRADOR.- Yolanda Liberal es la Psicóloga y coordinadora del voluntariado de la Casa de Misericordia, un geriátrico en el corazón de Pamplona con más de 300 años de antigüedad. La Casa de Misericordia primero acogió a niños huérfanos y ahora cuida de más de 550 residentes con una edad media de 85 años. Yolanda es una de las personas que cuida de los ancianos desde que, con 14 años, decidió que quería dedicar su vida a las personas que recorren el último tramo del camino.

 1. Cuándo empezó a ser voluntaria?

Empecé a los 14 años y además fue en la Casa de Misericordia, cuando no había ni ley del voluntariado. Veníamos a visitar a personas mayores porque en el colegio nos ofrecieron venir, y realmente ahí conocí el mundo de la tercera edad y me enganché. Además vi que tenía claro que quería ser psicóloga y después, en la carrera, descubrí que había toda una parte de la psicología del envejecimiento y tuve muy claro que era a ellos a quienes quería dar mi vida. Además tuve la suerte de poder trabajar en le sitio donde empecé a ser voluntaria, en la Casa de la Misericordia.

2. ¿Cómo es la parte de la psicología que se centra en ancianos?

Yo como Psicóloga trabajo mucho la parte de las demencias, los trastornos, y me centro en el momento en el que la persona empieza a olvidar. Es importante cuidar su memoria e intentamos ver cuál es el momento en el que su cabeza empieza a dejar de funcionar. Queremos acompañarles en esta etapa de la vida, que si te gusta, es muy bonito. A veces es complicado, porque cuando trabajas con una persona más joven intentas corregirle los problemas que tiene, pero en el caso de una anciano, no puedes evitar que olviden cosas y que la memoria les falle, por eso la forma de trabajar y de tratarles es muy diferente y complicada. Es importante respetarles mucho y entenderles porque la mochila viene ya muy cargada. Hay que entender que son muchos años, muchas historias y lo primero que hay que hacer es respetarlos y, a partir de ahí, intentar ayudar en lo que se pueda.

En la Casa de Misericordia viven más de 550 ancianos (ALICIA LABRADOR)

En la Casa de Misericordia viven más de 550 ancianos. (ALICIA LABRADOR)

3. ¿Cuáles son los cuidados de la Casa de Misericordia a los ancianos?

En una residencia hay gente que necesita tratamiento psicológico porque tiene una enfermedad o un trastorno del ánimo, por ejemplo, pero luego hay gente que viene a vivir aquí por soledad, que no están enfermos, sino que necesitan venir porque ya tienen un entorno más reducido. Hay miedos, hay soledad y vienen aquí buscando amparo, entonces con esas personas igual no es tan necesario intervenir, es otro tipo de apoyo. Les damos cariño y les ofrecemos compañía.

 4. ¿Qué cree que es lo que más necesita la gente mayor?

Todo depende de la persona, tenemos que individualizar mucho. No podemos olvidar que trabajamos con personas entonces, aunque podemos hablar de necesidades, es muy importante pensar en qué necesita individualmente cada residente. Principalmente porque detrás de cada uno hay toda una historia de vida y eso hace que pidan unas atenciones u otras.. Necesitan apoyo, necesitan cercanía, tranquilidad y serenidad, porque están en una etapa de la vida que no es fácil, ya que hay muchas pérdidas y eso es normal que les afecte.

 5. Cuando un anciano entra en la Casa de Misericordia, ¿cómo es el proceso de adaptación?

Es un cambio muy duro. El venir a una residencia supone un cambio vital importante en una etapa de la vida en la que piensas que ya no hay cambios. Pensamos que los mayores ya no cambian y sin embargo uno, de repente, deja su casa, su raíz, su sofá, su mesilla, su cama y todas sus cosas y se viene a una residencia. Se viene a un lugar con unas normas nuevas y con gente que no conoce, y eso es muy duro para ellos. Es un cambio complicado y aquí intentamos apoyarles desde el principio. Si es difícil que un adolescente, o incluso un adulto, se acostumbre a un cambio, un anciano, con manías y sus propias costumbres, todavía más. Es verdad que la gente aquí ingresa de forma autónoma y todavía pueden mantener su propio entorno en la ciudad y en los barrios en lo que ha vivido, pero aún así es un poco dejar la vida que han tenido hasta ahora, atrás. Incluso viniendo voluntariamente, venir a una residencia es duro, hay gente que acostumbra en dos días y hay quien en tres años, todavía le sigue costando.

 6. ¿Qué es lo más gratificante de trabajar con ancianos?

Lo mejor son las historias de vida de cada uno, eso te aporta mucho. También creo que cada uno tenemos una forma de ser que nos hace estar más próximos a unos o a otros, y yo desde que era pequeña tenía claro que quería estar con gente mayor. Me aportan el bagaje y me dan lecciones de vida. Es una etapa en la que nosotros les tenemos que cuidar. Son ciudadanos que han aportado mucho y ahora pueden necesitarnos, así que tenemos que devolverlo.

 7. Después de estar todo el día trabajando con ancianos, ¿con qué sensación se va a casa al final del día?

Trabajar con personas hace que cada día sea diferente. Hay días que te vas muy contento porque has tranquilizado a alguien y te has sentido muy útil, y hay días que te los llevas a casa, que es lo que todo psicólogo dice que no deberíamos hacer, pero te lo llevas a casa porque es trabajar con gente que tienen historias que te afectan y te involucras en sus vidas.

Yolanda empezó a ser voluntaria en la Casa de Misericordia cuando tenía 14 años. (ALICIA LABRADOR)

Yolanda empezó a ser voluntaria en la Casa de Misericordia cuando tenía 14 años. (ALICIA LABRADOR)

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3 comentarios en “Yolanda Liberal: “Son ciudadanos que han aportado mucho a la ciudad y ahora pueden necesitarnos, así que tenemos que devolvérselo”

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