Pintando sonrisas

SARA ESCALANTE VÁZQUEZ.- Mientras la canción de “80 días son” suena de fondo en la clase 1 de la Fundación Atena, la profesora Begoña Aranguren, la estudiante en prácticas, Ainhoa, y la voluntaria de la Universidad de Navarra, Iranzu, trabajan la pintura con los cuatro alumnos del grupo Arrosadia. “Normalmente están más, son unos 7” explica María Lasarte, que está presente en algunos momentos de la clase.

El grupo Arrosadía son alumnos de 8 a 9 años, que cada martes y miércoles acuden a Atena para trabajar la música, la  danza, el teatro y el maquillaje. A pesar de ser de los más pequeños, no suelen dar mucho trabajo. Miguel es el más travieso de ellos. Durante la clase se escapa en busca de la profesora María para hacer el pato y la paloma.

Durante los más de cuarenta minutos de sesión, los alumnos trabajan directamente con la pintura. Una tela grande cubre el suelo sobre el que se sientan los pequeños y las profesoras. Sobre ella también hay varios botes grandes de diferentes pinturas de colores como el verde o el morado que hacen que los alumnos busquen experimentar con distintas mezclas. Se echan la pintura en las piernas y se divierten mezclando diferentes colores en su piel. Los pequeños disfrutan haciendo de sus extremidades un pequeño lienzo sobre el que crear e imaginar. Además, juegan con esponjas que les permiten crear formas más curiosas y divertidas sobre sus piernas.

La profesora de Atena, Begoña Aranguren ayuda a los más pequeños a jugar con la pintura. C.E

La profesora de Atena, Begoña Aranguren, y la voluntaria, Ainhoa, ayudan a los más pequeños a jugar con la pintura. Fotografía: C.E

Begoña demuestra su paciencia sujetándoles los botes de pintura y animándoles continuamente a que no se vuelquen toda la pintura en un mismo lado. Ainhoa,  que estudia primero de Animación Sociocultural y está de prácticas hasta junio, les acompaña al lavabo de la clase a enjuagarse, y les lava las piernas con la esponja. Iranzu, la otra voluntaria, también muestra su buena mano con los pequeños. Tres chicas que tratan con dulzura y delicadeza a unos niños que disfrutan con sus creaciones.

Al finalizar la clase, y como no podía ser de otra manera, los niños tienen su cuerpo lleno de pintura. Por ello, la profesora y las voluntarias son las encargadas de ayudarles en la limpieza. Primero con unas toallitas les quitan el máximo posible y luego, acuden al lavabo de la clase que se encuentra escondido detrás del espejo, y allí les lavan con agua y jabón.

Los pequeños se lo pasan en grande en las clases de pintura empleando su cuerpo como lienzo. C.E

Los pequeños se lo pasan en grande en las clases de pintura empleando su cuerpo como lienzo. Fotografía: C.E

Al finalizar la sesión y una vez eliminados los rastros de pintura de su cuerpo, los niños salen encantados de la clase y con sus sonrisas se marchan al vestuario para cambiarse. A la salida los padres esperan en la entrada de la Fundación para recoger a sus hijos.

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Un comentario en “Pintando sonrisas

  1. Pingback: Fundación Atena, el arte de superarse | SOLIDARIOS

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