Ion Zubiria Urteaga, donante por primera vez: “No nos cuesta nada y, mientras esté en calidad o posibilidades para donar, seré donante”.

JIMENA AZINOVIC.-

  • “Me gusta que mi sangre pueda ayudar a otras personas a salir de una situación un poco complicada”.
  • “Alsasua en concreto tiene 7.000 habitantes y es una zona en la que nos conocemos bien todos y sí, yo creo que aquí hay cultura de la donación y yo ya me siento parte de ella”.

No requiere mucho tiempo. El mismo tiempo que inviertes en tomarte un café dura de media una extracción de sangre. Apenas duele, es solo un pinchazo. Como si notaras el pellizco de un mosquito. Y, a cambio, estás regalando vida a una persona enferma que la necesita más que tú.

Son las once la mañana del 10 de octubre y Ion Zubiria va a donar por primera vez. Se le nota inquieto, con una sonrisa nerviosa en la cara y continuamente ajustándose las gafas: “Estoy un poco nervioso, pero tengo muchas ganas. Quiero formar parte de la donación”.

Ion es Asesor Financiero. Lleva tiempo viendo el autobús de Adona desde la ventana de su oficina, aquí, en Alsasua. El pasado 10 de octubre se decidió a bajar, inscribirse y hacer su primera donación: “Ya me he inscrito y parece que tengo buen plasma. Me gusta que mi sangre pueda ayudar a otras personas a salir de una situación un poco complicada. Creo que es una buena labor social que no cuesta ni tiempo ni dinero”.

Efectivamente se trata de una labor social. La enfermera de la unidad móvil, Coe, nos contaba la importancia del propio acto de donar, un acto en el que los donantes son los propios protagonistas. Para ella, la donación es un acto social, un acto del que se debería quitar la importancia sanitaria, que la gente no acuda con miedo. Los médicos y enfermeros tienen que hacer un trabajo bueno y profesional, pero en la donación es tan importante el trabajo sanitario como el social: “Hay que cuidar a los donantes para que se vayan con ganas de volver a donar”, afirmaba Coe. A su vez, Pedro de Torres, médico del Centro de Transfusión Sanguínea de Córdoba, hacía referencia a este aspecto social en una entrevista facilitada por este proyecto.

Y así es la impresión que se llevó Ion en su primer día como donante: “ Estaba un poco nervioso por mí, porque soy un poco aprensivo y me daba miedo marearme, pero sé que si me mareo las enfermeras saben cómo atenderme. Efectivamente así ha sido. No me he mareado, pero porque precisamente desde el primer momento me han atendido estupendamente. Nada más tumbarme me han ofrecido un zumo para mantener mi nivel de azúcar”.

A los donantes se les tiene totalmente informados de cada paso a la hora de donar. Se les tumba con las piernas ligeramente inclinadas hacia arriba para evitar mareos, se les ofrece un zumo o batido para controlar el nivel de azúcar y se les manda abrir y cerrar la mano para mejorar los flujos de sangre y, tras la donación, se les ofrece un pequeño aperitivo para reponer fuerzas y dejarles con buen sabor de boca: “Yo soy el más aprensivo de mi familia y de verdad que me siento genial. Así que lo voy a comentar a algún amigo o familiar. Ahora un pintxo y a seguir trabajando”.

Claves de la primera visita. Fuente: Adona

Claves de la primera visita.
Fuente: Adona

Después de donar, tal y cómo explica Adona, se recomienda incrementar la ingesta de líquidos en las siguientes 24-48 horas. Es preferible evitar el ejercicio físico hasta pasadas las cinco horas de donar y no es recomendable fumar o consumir alcohol. Después de donar sangre recuperas el líquido en horas, las células rojas en cuatro semanas y el hierro perdido en ocho semanas: “Me han comentado que tienen que pasar dos meses y medio o tres. Como es mi primera donación me mandan una tarjeta y me explican cuándo tengo que venir otra vez”, explicaba Ion. Efectivamente, por ley el intervalo mínimo que hay que dejar entre donación es de dos meses. Los hombres solo pueden donar cuatro meses al año y las mujeres tres.

Ante esta nueva experiencia Ion afirmaba que sí, que volverá a donar: “Aquí, en la zona que vivo, dona mucha gente. Siempre he visto gente que entra y sale del autobús. Alsasua en concreto tiene 7.000 habitantes y es una zona en la que nos conocemos bien todos y sí, yo creo que aquí hay cultura de la donación y yo ya me siento parte de ella. La gente necesita nuestra sangre. No nos cuesta nada y, mientras esté en calidad o posibilidades para donar, seré donante”.


Para más información, consulta el apartado “Una donación en diez pasos”, síguenos en Twitter o consulta la web oficial de Adona:

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