Solidaridad como actitud política

PATRICIA ORBAICETA FERNÁNDEZ

La primera comunidad de Emaús se puso en marcha en Francia en 1949, impulsada por el Abbé Pierre. Desde entonces hasta hoy la solidaridad es uno de los pilares que sostiene a Traperos.

Mantienen el lema “todos somos diferentes pero todos somos iguales”. Frente a los valores de la sociedad mercantil y consumista, frente al individualismo y el injusto reparto de la riqueza, la solidaridad sigue siendo para el colectivo una actitud política para la reivindicación y promoción de la igualdad, la justicia y la atención a los más frágiles.

Compromiso y acción para transformar realidades que sostiene un orden injusto

El problema de la vivienda del colectivo de personas que vivían en condiciones indignas en las chabolas de Barañáin fue lo que puso en marcha la iniciativa de Traperos de Emaús en Pamplona en 1972. Con un campo de trabajo, Traperos comienza a recaudar fondos para la construcción de viviendas dignas en el Poblado de Santa Lucía.

Con el paso de los años, en un contexto de crisis que se ceba con los más desfavorecidos, las luchas que nos interesan y en las que nos implicamos siguen la línea de lograr otro mundo más justo y solidario.

La solidaridad es lo que identifica a Traperos de Emaús

Es un de los pilares que define y da sentido al colectivo: la solidaridad con las personas, colectivos o pueblos que carecen de lo más indispensable para desarrollar su vida con dignidad. Y autonomía.

Primero, con los excluidos, no rentables, inempleables, los que padecen de situaciones de pobreza o miseria como consecuencia de la desigualdad que produce este sistema económico y social.

También son una parte de la sociedad que se mueve, y por eso lo social tiene para ellos una dimensión más colectiva y política: apuestan por una sociedad sin clases y que respete a la Tierra y a la gente que en ella habitan.

Ni beneficencia, ni donación sin compromiso: generosidad, respeto y ayuda mutua

El inicio de la comunidad en 1978 supuso la consolidación de la idea de compartir vida y trabajo entre los primeros compañeros de Traperos de Emaús en Pamplona. En la casa de Villa Simona, aquel grupo que vivía en situación precaria, pero que disponía de la básico para vivir (comida, vivienda, útiles personales y colectivos) debate y arriesga parte de sus recursos para para ayudar a otros que están en peor situación.

En adelante, la preocupación principal del colectivo ha sido la acogida de personas en situación de especial dificultad.

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