Chus y los técnicos de rehabilitación de la ONCE

BRAIS CEDEIRA. Chus es una de esas personas reposadas, que inspiran calma en cuanto aparecen. Su llegada a la vida de Luis supuso un bálsamo y una tabla a la que agarrarse en medio de la tormenta. Su ayuda fue indispensable para que Luis recuperase la normalidad, para que se adaptase a sus nuevas circunstancias. Chus lleva trabajando como técnico re rehabilitación de la ONCE durante 25 años. Su trabajo consiste en enseñar a personas con ceguera o baja visión las estrategias y las técnicas precisas para que, en su día a día, se desenvuelvan con total autonomía. En su haber 300 personas asistidas y millares de sonrisas arrancadas. Un trabajo  absolutamente necesario para quienes, como Luis, necesitan una luz en el camino para recuperar su estabilidad. Para volver a ser ellos mismos.

Chus fue la persona que enseñó a Luis a adaptarse a su nueva situación. FOTO: Miguel Escánez.

Chus fue la persona que enseñó a Luis a adaptarse a su nueva situación. FOTO: Miguel Escánez.

¿Cómo empezaste a trabajar como técnico de rehabilitación?

Cuando acabé de estudiar pedagogía en la Universidad de Navarra ofertaron unas becas en un centro residencial de la ONCE, los solicité, opté a ellas, hice un curso de formación de 9 meses teórico-práctico y después ya saqué plaza dentro de ONCE y ahí empecé mi andadura. Era mi primer trabajo, era a lo que me gustaba dedicarme porque yo ya centré desde tercero de carrera mi interés en la asistencia a personas con ceguera o con baja visión, lo que se conoce como discapacidad visual.

 ¿Qué te ha aportado el ayudar a gente como Luis?

Una gran satisfacción porque aparte de enseñarles, recibo mucho de ellos. Aprendo de ellos en el día a día y siempre hay un feedback, entre ellos y yo. Yo les enseño más lo que es la técnica, el truco, cómo lo pueden hacer… Pero ellos, con sus experiencias y su día a día, también me van enseñando a mí. Produce mucha satisfacción, sí, a veces proviene de las cosas más pequeñas. Son muy importantes. Para algunas personas el objetivo puede ser tan simple como conseguir caminar por la calle. Cada uno tenemos nuestro listón. Las cosas con las que nos  sentimos bien.

¿Cuál es el momento crucial en el proceso de aprendizaje?

Un momento muy importante para ellos es la primera vez que salen solos a la calle. Entonces, ya después de un proceso largo de aprendizaje, yo me voy retirando y llega un día que les digo: “Mañana vas a salir tú solo a comprar el pan” o “vete a recoger a la puerta de la guardería a tu hija”. Quizás sea el día más importante para ellos.

Para Luis, la ayuda de Chus resultó crucial en todos los momentos del proceso de aprendizaje. En ese descenso al interior de sí mismo, en ese redescubrirse, que Chus le echase una mano fue totalmente indispensable. “Ella siempre me iba iciendo: el bastón, venga ¡Más recto! Eso a mi me resultaba de gran ayuda, que lo hiciera de una forma amena”, asegura Luis. Recuerda las clases muy divertidas. “Siempre aprendía algo, por ejemplo a distinguir las texturas, que es esencial en el día a día. Así, poco a poco, vas ganando autonomía”.

 Chus, ¿Qué destacarías de Luis?

Sobre todo, su personalidad optimista.  También en el proceso de enseñanza era muy ameno y muy enriquecedor trabajar con él, pues él mismo aportaba sus sugerencias. Él sabe mucho sobre la accesibilidad y entonces da ideas, entonces eso enriquece mucho el proceso.

@soyaccesible

 

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