El decálogo para la comunicación con hijos oncológicos

BLANCA DEL GUAYO.- La comunicación en familia es algo tan valorado por padres como por hijos. Es a los padres a los primeros que un niño se va a aproximar ante la necesidad de compartir experiencias o resolver inquietudes (aunque luego en la adolescencia los amigos destronen a los amigos como confidentes). Pero no siempre es tan fácil: no todos los niños son igual de comunicativos y establecer un flujo de comunicación y confianza es un reto para muchos padres.

Cuando el cáncer se suma a la realidad de las familias (del mismo modo que cualquier enfermedad) aparece un nuevo desafío al  que enfrentarse juntos y esto inevitablemente va a afectar a la comunicación padres-hijos. Aparecerán los “no sé qué decir” y unos nuevos esfuerzos de interpretación del lenguaje corporal serán requeridos.

La guía para padres de la AECC presenta pautas y consejos muy concretos para afrontar distintas situaciones en familias con un hijo oncológico, y muchos de ellos se refieren a la comunicación. El siguiente decálogo ha sido elaborado a partir de ella con el objetivo de orientar a los padres en la construcción de un modelo de comunicación que favorezca el vínculo con su hijo:

  1. No atosigar al niño con preguntas o controlar en exceso lo que haga o diga. No debe sentirse presionado a hablar sobre sí mismo, sino libre de hacerlo cuando lo necesite.
  2. No mentirle ni hacerle promesas que no estéis seguros de poder cumplir (ej.: decir que le van a dar el alta sin que el médico lo confirme).
  3. Explicarle lo que supondrá cada ingreso (habitación diferente, pruebas…) pero evitar detalles del procedimiento (ej.: tamaño de las agujas).
  4. Las respuestas a las explicaciones del niño pueden facilitar el diálogo o 
bloquearlo (ej.: “No digas eso nunca más” invitará al niño al aislamiento). Debe evitarse dar respuestas sistemáticas para todo, puede llevar al niño a pensar que no se da importancia a sus cosas y sentirse solo.
  5. El lenguaje interior afecta directamente al comportamiento: hay que enseñar al niño a darse autoinstrucciones que le infundan valor (“puedo entrar solo”, “estoy tranquilo”, “soy valiente “).
  6. Estar preparados para hablar de la muerte es imprescindible, no hacerlo es negar al niño una posibilidad de desahogo.
  7. Antes de hablar con él, es altamente recomendable pensar qué decir y cómo. Esto no significa tener respuestas a todo, es aceptable decir “no sé”.
  8. Potenciar su singularidad, lo que le hace único. Esto le ayudará en su autoestima y a la hora de afrontar sus errores o debilidades.
  9. Reconocer siempre su esfuerzo, por pequeño que sea. Agradecer su valentía y paciencia también le infundirá fuerzas.
  10. Es el momento de observar el tipo de comunicación con el hijo, plantearse afrontar una nueva forma de hablar y estar con él e ir probando nuevas actitudes.

La irrupción del cáncer infantil desencadena toda una revolución de sentimientos; gestionarlos y expresarlos  puede generar desconcierto en mayores y pequeños, pero con el tiempo y comprensión es posible normalizar la situación.

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