Traperos de Emaús, un espacio donde compartir

DAVID OTERO ORTIZ-. La primera comunidad de Traperos en Pamplona nació a finales de 1978. En 1972 un grupo de voluntarios organizó el Rastro de Emaús en favor de las personas que vivían en las chabolas de Barañáin. El Rastro tuvo lugar en el solar de Intendencia.

A partir de este momento, los miembros de Traperos de Emaús comparten desde el trabajo hasta la vida y la lucha por un mundo más justo. La comunidad se convierte en un espacio de acogida. En un espacio de encuentro. Estas personas también comparten sus motivaciones, sus inquietudes, sus problemáticas, por diversas que sean. Nos lo cuenta el propio José.

Han pasado casi 45 años desde la creación de Traperos de Emaús en Pamplona. Hoy, muchos de estos patrones de convivencia no han cambiado. Traperos de Emaús mantiene su pulso al capitalismo, que apuesta por el individualismo, la desigualdad y el deterioro del planeta.

“Compartir” es la apuesta de Traperos de Emaús. Esta apuesta permitió una apertura de sus servicios a más gente. También entraron un mayor número de gente a trabajar en la Fundación Traperos de Emaús. Para su 40 aniversario (2012), 200 personas formaban parte de Traperos de Emaús Pamplona.

En Traperos de Emaús se comparten también principios: el trabajo, la búsqueda de la autonomía, la identidad, la solidaridad.

Sin embargo, en Traperos de Emaús recalcan que no están haciendo un favor a nadie. No es una sesión terapéutica. Buscan impulsar el crecimiento colectivo. Dicho crecimiento también es compartido: las personas se ayudan y apoyan.

La casa de los traperos en Belzunce se alza como una alternativa al individualismo. Se busca que el desarrollo personal sea también colectivo. Esto se materializa en unas obligaciones que hay que cumplir.

El compartir también se muestra en la prohibición de comportamientos agresivos y autodestructivos (uso de alcohol y drogas), y en el ejercicio de la flexibilidad, el respeto a la diferencia.

Fuera del ámbito de trabajo, Traperos de Emaús tiene oportunidades para desarrollar colectivamente a las personas que comparten vivencias en la casa de Belzunce. Además de la huerta, en la que todos participan, se realizan excursiones y cursos, así como celebraciones y tiempo libre.

La cúspide de las vivencias colectivas tiene lugar en los Encuentros de Comunidades, en los que se juntan varios grupos de traperos y traperas de comunidades de Emaús como Murcia y Sabadell.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s